En busca de un corazón de oro

«Cuando enseñes, vas a tener que aprender a diferenciar cuando alguien dice que quiere aprender con el cuerpo, y cuando lo dice con la mente. Vos querés dar todo lo que sabés, pero no se puede. Vas a tener que aprender a dar a cada uno lo que pueda tomar. Si se vierte demasiada agua en un vaso, rebalsa y no le sirve a nadie»

Y detrás de esas palabras, se escondía una gran compasión. Mientras él le decía esto a mi mente, le decía a mi corazón: «No importa si te quieren o te odian, no importa si podés darte cuenta que el otro no siente respeto o gratitud en su corazón por la enseñanza que le estás brindando. Tratá de comprender que existen limitaciones en todas las personas, y tratá de hacer algo por los que vinieron a vos»

Fue entonces cuando me di cuenta que su actitud exterior respondía a la actitud exterior de los alumnos, y su actitud interior variaba en función de la actitud interior que cada uno tenía hacia él. Es decir, a pesar de que él se diera cuenta de lo que albergaba el corazón de cada uno, trataba cada cosa a su nivel.

Por ejemplo, hay en la clase una muchacha que es del tipo pasivo-agresivo. Un día, esta muchacha hizo una observación hostil disfrazada de comentario bien intencionado. El profesor respondió de forma bien intencionada. Durante la práctica de asanas, ella demuestra esforzarse, y él la ayuda y la corrige con la misma dedicación. Pero cuando ella en el reporte de evaluación de mi clase práctica hace la siguiente observación sobre mi desempeño: “Se dieron demasiados detalles e información que resulta irrelevante”, él responde a esto con la frase con la que abrí este capítulo.

Esto fue un verdadero insight para mí. Cuán centrado debe ser uno para tener ese equilibrio interior en la vida que permite responder a cada cosa en su propio nivel.

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Publicado por

Marian

El 15 de Septiembre de 2014 soplé el mandala de mi vida y me fui a vivir a la India. Dejaba atrás mi familia, mis amigos, un hogar confortable y una carrera en ascenso. Pero soñaba despierta con profundizar mi experiencia y conocimiento del yoga en el lugar que lo vio nacer, así que reduje mi vida a 15 kilos de equipaje y partí. Durante casi medio año viajé sola por India y Nepal, formándome en yoga y meditación vipassana. Regresé a Argentina en Febrero de 2015 para dedicarme de lleno a la enseñanza del Yoga; actividad que ejerzo con devoción desde entonces. – Hari Om Tat Sat

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