Un yogi de Nepal

Dejé Mysore de un día para el otro, sin premeditación y sin vacilación. Recogí una o dos señales en el camino(*), me despedí de los amigos, y 24 horas más tarde sentía las aguas cálidas del mar Arábigo bañando mis pies.

Tal vez porque la limpieza interior que experimenté en Mysore fue tan intensa, sea que encuentro este lugar tan sanador. Necesitaba del poder terapéutico del placer. Lo curioso del caso es que de todos los Guest House que hay aquí en Varkala, fui a parar al único que está regenteado por un yogi de Nepal… Claro que de esto me enteré más tarde, para mi grata perplejidad. La amistad fue instantánea.

Una mañana, mientras tomábamos té de jengibre con el yogi de Nepal, éste me confió lo que serían sus reglas para la felicidad. Traducidas, dirían algo así:

1 – Pensá con amabilidad: No sólo sobre los demás, cuidá mucho de lo que te decís a vos mismo. Cuidá el concepto que tenés de vos, y nunca te pierdas el respeto.

2 – Hablá con hermosura: Las palabras calan, y calan hondo. Tené cuidado con lo que le decís a los demás, porque puede generar un efecto perdurable en el otro. Subestimamos el poder de la palabra.

3- Avanzá con fortaleza hacia adelante: No malgastes tu energía en batallas que no te pertenecen, ni en amores no correspondidos. Dejá que lo que quiera irse se vaya, y nunca pierdas de vista el norte de tu vida.

4 – Viví con sencillez: En nuestra mente, hay pensamientos que son como un ovillo enredado. No hay que tratar de desenredarlos; hay que soltar los pensamientos hechos un nudo como están, de la misma forma en la que se deja caer el rosario (japa mala) al abrir la mano. Entonces la vida se vuelve más simple.

5 – Aprendé a aceptar: Todos estamos sujetos a fuerzas que no dependen de nosotros. Aprendé a aceptar aquello que no elegiste, o no podés cambiar. Y aceptate tal como sos –no te compares, no te juzgues todo el tiempo, no quieras ser perfecto.

6 – Cultivá tu práctica personal: Cuando uno practica sólo, se vuelve enteramente responsable de su propio progreso o retroceso. Al practicar sin profesor y sin compañeros, la práctica comienza a reflejar de qué está hecho uno realmente, y se vuelve el espejo de tu corazón.

7 – Amá, completamente: Y por favor, no olvides amarte a vos mismo.

Los dos concordamos en que amarse a uno mismo es uno de los secretos mejor guardados de la vida, y una de las cosas peor comprendidas. «Muchos lo confunden con narcisismo, y pocos parecen haber descubierto que en esto radica el secreto de la libertad interior» – dijo finalmente, a modo de epílogo.

________________________

(*) Hace poco leí en un libro: “las señales son las instrucciones de Dios”, y amé esta expresión.

Anuncios

Publicado por

Marian

El 15 de Septiembre de 2014 soplé el mandala de mi vida y me fui a vivir a la India. Dejaba atrás mi familia, mis amigos, un hogar confortable y una carrera en ascenso. Pero soñaba despierta con profundizar mi experiencia y conocimiento del yoga en el lugar que lo vio nacer, así que reduje mi vida a 15 kilos de equipaje y partí. Durante casi medio año viajé sola por India y Nepal, formándome en yoga y meditación vipassana. Regresé a Argentina en Febrero de 2015 para dedicarme de lleno a la enseñanza del Yoga; actividad que ejerzo con devoción desde entonces. – Hari Om Tat Sat

4 comentarios sobre “Un yogi de Nepal”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s