3 Historias. Parte 2

La Noche Oscura

La noche anterior a la de ayer me enfermé, y durante aquellas horas me sentí sola como nunca lo había estado. La gente no habla inglés en Amritsar, los médicos escasean y abundan los que se llaman médicos sin serlo. Vomitando y ayunando por dos días, sentía mi fuerza física irse, y con ella –mi fuerza moral. Y cuando la fuerza moral se va, por esa misma puerta entran todos los temores que tu fuerza moral mantenía a raya.

Ojalá pudiera decir que fui más fuerte, o que me mantuve fuerte hasta el final. Pero no. El miedo me sacudió, y sola en medio de la noche hice lo único que podía hacer. Recé. No recuerdo bien qué dije, o qué pedí. Fue más bien como un llamado, como una invocación desde el corazón.

Conocí a Simranjeen dos días antes en el Templo Dorado, justo antes de enfermar. Simranjeen es un muchacho sikh de unos 30 años, de ojos cálidos y sonrisa amistosa. Cuando uno viaja guiado tan sólo por la intuición – o la corazonada del momento, si se quiere– se acostumbra a leer a las personas, y la mirada y la sonrisa suelen ser buenos indicadores del carácter de la gente. A la mañana siguiente, Simranjeen me subió a su moto, y me llevó a ver al médico de su familia. Me trataron como si fuera de la familia, y ni siquiera me cobraron. Dos horas más tarde cesaron los vómitos, y al otro día ya había recuperado el apetito(*).

Cuando Simranjeen me llevaba de regreso a casa, pensaba: «El otro es Dios. La mano de Dios y la mano de los amigos no son distintas».

Claro que esto es algo enteramente subjetivo, pero de eso se trata. La adversidad es parte de la vida, y nunca estamos listos para enfrentarla. Y cuando golpea, es preciso creer en algo; en algo que sea más fuerte que vos.

__________________

(*) Me amigué con la alopatía, y entendí lo que mi médico ayurvédico trataba de decirme en Mysore, tras curarme de la gastroenteritis con su mezcla de hierbas. Me dijo que no tome mi medicina alopática, pero que tampoco la tire. Me dijo: “Hacé puja” que significa algo así como “Ofrendáselas a Dios.” Lo que hoy interpreto libremente como abrazar todas las ramas del saber humano, sin pedirle a ninguna de ellas que sea perfecta o completa.

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Publicado por

Marian

El 15 de Septiembre de 2014 soplé el mandala de mi vida y me fui a vivir a la India. Dejaba atrás mi familia, mis amigos, un hogar confortable y una carrera en ascenso. Pero soñaba despierta con profundizar mi experiencia y conocimiento del yoga en el lugar que lo vio nacer, así que reduje mi vida a 15 kilos de equipaje y partí. Durante casi medio año viajé sola por India y Nepal, formándome en yoga y meditación vipassana. Regresé a Argentina en Febrero de 2015 para dedicarme de lleno a la enseñanza del Yoga; actividad que ejerzo con devoción desde entonces. – Hari Om Tat Sat

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