No lo conviertas en tristeza | Don’t turn it into sadness

«Pienso que se terminó. Que tuviste la suerte de que tu relación con él terminara bien, y eso ya es mucho –no siempre sucede. Si aceptás que tu relación se terminó, vas a ser capaz de verla convertirse en una amistad. Si te aferrás a lo que viviste con él en India, vas a arruinar los buenos momentos que pasaron juntos con dolores que se causarán entre ustedes en el futuro. Dejalo ir.»

Ella permaneció en silencio unos minutos, y finalmente dijo: “No, no es cierto. Esto va a durar”. Le respondí que sólo quería verla feliz, que deseaba con el corazón que fuera así.

Pasaron los meses, y ella regresó a Budapest. Sin programarlo, conversamos una tarde y hablamos de todo. De nuestras nuevas vidas, de nuestras experiencias durante el retiro de Vipassana, y de cómo nos sentíamos hoy con nosotras mismas. Hablábamos en un lenguaje que estaba más allá de las barreras del idioma. Nos entendíamos desde el corazón. Tras preguntarle sobre aquella relación, me contó que ya no se hablaba con él. Que se sentía decepcionada, que él le dijo que la quería pero que no la amaba, y que dijo cosas como que existía entre ellos una barrera idiomática –aludiendo al mediano manejo del inglés que ella tenía. Como es natural, ella se entristeció, y mientras me hablaba de él sólo podía rememorar los malos momentos que habían pasado juntos. Sólo que yo aún recordaba los momentos felices que habían compartido en India; recuerdos que ella me confiara en las playas de Varkala, y que parecía haber olvidado ahora.

Tiempo atrás, el sabor de la separación me había hecho comprender que lo que se queda pegado a la mano destruye los buenos momentos. Sin importar a qué nos estemos aferrando, es mejor abrir la mano a tiempo y dejar ir lo que deba irse. Al menos así conservaremos los recuerdos felices.

Pero este fue un dolor que no pude evitarle.

***

Don’t turn it into sadness

«I think it’s over. I think you were lucky enough to see your relationship ending well – and that’s quite a bit already. It hardly ever happens. If you accept the fact that your relationship is over, you may be able to see it become a friendship. If you hold on to what you have lived in India, you will see your happy memories destroyed by suffering caused by both of you in the time to come. Let it go now.»

She remained silent for a couple of minutes and when she finally spoke, she said that it simply couldn’t be true, that she believed it was going to last. I told her I just wanted her to be happy and that I heartily wished she was right.

Months passed by and she returned to her homeland. One evening, we met by chance and talked about everything: our new lives, our experiences during the Vipassana Retreat and about how we were feeling right now. We talked in a language that was beyond barriers, because in our hearts we were speaking the same language. After asking her about this relationship, she told me she no longer had communication with him. She said she felt disappointed after he said things like he liked her but he didn’t love her, that her poor English was a barrier between them… and stuff like that.

As it is natural, this made her feel sad and when remembering him she could only recall their bad moments in India. I could still recall their happy times though, memories that she had entrusted to me when we met, but seemed to have forgotten now.

Long ago, the taste of drifting apart from a beloved one made me understand that what gets stuck to the hand will destroy the good memories sooner or later. No matter what we are holding on to, it’s better to timely open the hand and let go of whatever holds you back. By doing this we will keep the happy moments at least.

But this was something I could not prevent her from suffering.

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Publicado por

Marian

El 15 de Septiembre de 2014 soplé el mandala de mi vida y me fui a vivir a la India. Dejaba atrás mi familia, mis amigos, un hogar confortable y una carrera en ascenso. Pero soñaba despierta con profundizar mi experiencia y conocimiento del yoga en el lugar que lo vio nacer, así que reduje mi vida a 15 kilos de equipaje y partí. Durante casi medio año viajé sola por India y Nepal, formándome en yoga y meditación vipassana. Regresé a Argentina en Febrero de 2015 para dedicarme de lleno a la enseñanza del Yoga; actividad que ejerzo con devoción desde entonces. – Hari Om Tat Sat

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