Una respuesta sincera

Parecía estar buscando una respuesta para sí misma. Parecía estar buscando alguien que sintiera empatía por su propia búsqueda, o por los motivos que la llevaron a buscar algo distinto para ella esta vez. Me detuve unos instantes. Nunca me había dado cuenta que la respuesta era demasiado íntima. Que la respuesta verdadera nunca la había compartido con nadie. Pero lo que le dijera iba a condicionar su propia búsqueda, y necesitaba dar una respuesta sincera.

La verdad es que me fui a la India como consecuencia de una larga serie de acontecimientos, algunos de ellos inconexos en apariencia. La respuesta es que dejé todo y me fui porque en mi corazón descubrí que del abanico de posibilidades que me estaban destinadas, ese era el único sendero en afinidad con mi corazón. Pero antes de que yo llegara a recordar y a entender esto, antes de que lograra escuchar y reconocer mi propia verdad interior, tuvieron que romperse muchas cadenas.

Fue un proceso largo que duró años, durante los cuales la mano de la vida me liberó de las ataduras más fuertes, y me dejó las restantes a mí. Las primeras cadenas no se rompieron sin dolor. Hubieron muchas lágrimas, y resistencias internas. Pero los lazos que me tocaron romper a mí – por elección personal podría decirse –se rompieron en un estado de calma y comprensión interior.

Los monjes tibetanos son conocidos por confeccionar complejos mandalas con polvos de colores. La tarea puede demorar semanas, y ni bien finalizan soplan el mandala y lo destruyen ellos mismos, como símbolo del cambio a que está sujeto todo.

Las crisis son la antesala del cambio, que de tanto en tanto soplan el mandala de la vida con vientos de renovación. Parafraseando a una antigua bendición celta:

“Sal al encuentro de tu camino, y cuando el viento sople, ponte de espaldas”

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Publicado por

Marian

El 15 de Septiembre de 2014 soplé el mandala de mi vida y me fui a vivir a la India. Dejaba atrás mi familia, mis amigos, un hogar confortable y una carrera en ascenso. Pero soñaba despierta con profundizar mi experiencia y conocimiento del yoga en el lugar que lo vio nacer, así que reduje mi vida a 15 kilos de equipaje y partí. Durante casi medio año viajé sola por India y Nepal, formándome en yoga y meditación vipassana. Regresé a Argentina en Febrero de 2015 para dedicarme de lleno a la enseñanza del Yoga; actividad que ejerzo con devoción desde entonces. – Hari Om Tat Sat

2 comentarios en “Una respuesta sincera”

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