Salto de fe

Hoy, durante mi práctica, escuché las palabras «take that leap of faith*» (da ese salto de fe) justo antes de saltar, curiosamente.

Y dichas en el momento justo, movieron mi práctica entera hacia el otro extremo del espectro de mis posibilidades.

Entendí en ese mismo instante que la práctica está hecha de las creencias que tenemos sobre nosotros mismos. Está hecha de las cosas que nos decimos, y de las cosas que otros nos dicen y nosotros compramos. Y según entiendo, las posibilidades que tenemos en la vida están atravesadas por estas mismas opiniones y creencias.

Si pensás que no podés, no podés.

Si pensás que podés, podés.

You are what you think – Ashtavakra Gita 1:11

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*Inspiration: Mark Robberds  – https://www.youtube.com/watch?v=xRGXORXGLwE

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Nota mental del día

Nadie es una hoja en blanco. Incluso si se trata del primer día que alguien pisa un yoga mat, ya sea en el rol de alumno o de instructor, todos traen consigo un bagaje de experiencias que es único en su tipo. Es como una huella digital.

Y en ese sentido, nadie es estrictamente principiante.

Si un profesor puede mantener eso en mente a la hora de enseñar, podrá reconocer y recapitalizar cada rasgo individual, y al mismo tiempo podrá aprender de aquellos a quienes enseña.

En esta familia humana, estamos todos acompañándonos de regreso a casa(*).

| Dedicado a alumnos y profesores, nuevos y viejos.

krounchasana

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“We are all just walking each other home” – Ram Das

A las mujeres de ayer y hoy

Durante los pasados 10 días estuve anotando mentalmente comentarios escuchados al pasar.

Me encantaría poder decir que esos comentarios vinieron tanto de hombres como de mujeres. Pero no; eran comentarios de mujeres dirigidos a otras mujeres. Y si bien la muestra poblacional no era lo suficientemente grande como para generalizar, me permito agregar que los comentarios que se listan a continuación provinieron, en todos los casos, de mujeres de una generación anterior.

Escuché cosas del estilo:

  • A los 40, la mujer soltera tiene que apuntar a conseguir un hombre de 50, porque los hombres de 40 están buscando mujeres más jóvenes.
  • Si estás soltera es porque tenés estándares muy altos.
  • Fulanita se casó grande… como a los 34 años.
  • Dos amigas se encuentran después de mucho tiempo. La mayor le pregunta a la más joven: “Y… ¿alguna novedad?” [concretamente preguntando si había algún hombre en su vida]
  • Una amiga muy querida por mí, me cuenta que sistemáticamente la miran con espanto al escucharle decir que no tiene deseos de ser madre.

Y mi favorita:

  • Domingo 13:00 hs, me encuentro con mi vecina en el laundry del edificio. Le comento, feliz,  que la noche anterior había asistido al casamiento de mi hermana menor. Me mira amorosamente y me responde a modo de consuelo: “Mi hermana mayor se casó grande, a los 40 años”. La lectura: “No pierdas las esperanzas, todavía podés casarte a los 40 con uno de 50.”

Estemos más atentas y evitemos propagar en la sociedad un modelo cultural que le imponga obligaciones y fecha de vencimiento a la mujer. Dejemos de asumir que las mujeres de hoy queremos lo mismo que las mujeres de ayer. Evitemos darnos consejos del tipo “conformate con lo que queda” o “aguantá lo que no te gusta”. Evitemos dar por sentado que la “novedad” en la vida de una mujer soltera es que dejó de serlo.

Pero sobre todo, evitemos generar en el otro una sensación de carencia, y desmitifiquemos la maternidad como valor universal.

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Si no te lo dijeron todavía, escuchame cuando te digo que ya estás completa; que nadie (sea hombre o mujer) se realiza a sí mismo por medio de otro, ni necesita de otro para darle un propósito a su vida.

Y recordá siempre que el primer amor, es el amor propio.

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Upgrade a primera

Salía de mi retiro en las montañas y después de 10 días completos de respirar el aire de los Himalayas, volvía a la ciudad. Me encontraba ahora rodeada de una multitud de personas en el aeropuerto de Katmandú, donde los parlantes anunciaban – uno tras otro – la demora o cancelación de todos los vuelos con destino a Delhi.

Suspiré.

Si perdía mi vuelo a Delhi, perdía mi conexión a Bangalore. Si perdía mi conexión a Bangalore, perdía mi regreso a Buenos Aires.

Suspiré otra vez.

Tras varias horas de demora, anunciaron mi vuelo y partí rumbo a Delhi. Al llegar, me indicaron que me re-ubicarían en el siguiente vuelo a Bangalore. Tenía 30 minutos para hacer el check in, despachar y correr hasta mi puerta, y tenia adelante mío una fila de pasajeros que como yo, habían perdido su conexión y se amontonaban ahora frente al mostrador en el intento desesperado de obtener un asiento.

Cuando llegó mi turno se me coló una familia entera, y entendí que estaba por perder mi vuelo a Buenos Aires. Fue en ese segundo que separa la calma de la desesperación que decidí que no correría. Que pasara lo que pasara, no correría.

Finalmente me entregaron mi tarjeta de embarque y me dirigí hacia la puerta. Me quedó la fotografía mental de ver hombres y mujeres ganándome la carrera hacia la zona de embarque.

No correría.

Una vez en la puerta, entregué mi boarding pass y sonó una alarma. En un inglés con fuerte acento indio, la azafata me indicó que mi asiento había sido ocupado. No me dio tiempo a reaccionar que me dijo que me otorgaban un upgrade a primera.

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Hay batallas perdidas que cotizan mejor que la victoria, y adversidades en la vida que son como un upgrade a primera.

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Saltar otra vez

Salté de la cornisa de mis estructuras mentales con el mismo espíritu del Loco del Tarot de Marsella, en busca de un conocimiento que estaba lejos de casa.

Los que me querían me miraron con vértigo pero me tejieron una red, hecha de manos amigas, manos familiares y manos desconocidas que se volvieron amigas durante mi caída libre. Nunca perdí la fe de que no tocaría el piso. De que algo sucedería; algo del orden de lo mágico. Ha crecido adentro mío una especie de fe que es difícil de transmitir con palabras. Es como una suerte de entrega inocente.

El sol del año se pone en Buenos Aires, y la aurora del próximo anuncia un nuevo salto. Parada otra vez en el borde de la cornisa, ignoro si exista una red esta vez.

Sólo sé que en todo este trayecto me han crecido alas, y que el Universo me cuida la espalda.

El sol se asomó en India… | The sun rose in India…

… y se puso lentamente sobre Buenos Aires. «India no es otra cosa que nuestro compromiso de crecer», leía el epílogo de una carta dirigida a una amiga, escrita en el ocaso del año anterior.

A continuación, sigue una selección inédita de párrafos extraídos, tanto de mi diario personal como de comunicaciones con algunos de mis amigos. Una escena de la vida extraída por cada mes de este año que comenzó en India y finaliza en Buenos Aires, para celebrar este compromiso de crecer.

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Enero | A veces, una mirada llena de silenciosa empatía puede decir lo que las palabras más elocuentes no alcanzan a expresar.

Febrero | La bondad no es otra cosa que la manifestación externa de nuestro deseo interno de hacer el bien. Más de una vez puede implicar algún tipo de sacrificio personal, pero si querés ayudar a la persona que tenés sentada al lado no necesitas cruzarte todo el desierto.

Marzo | “… No siempre fui un espíritu libre como decís. Yo me recreé a mí misma libre, que es distinto. Y para ser libre hay que abrazar los miedos. Esto significa que a pesar de tus temores vas a moverte hacia adelante, aunque eso implique tener que temblar a cada paso. Entonces tu vida empezará a parecerse a vos misma.”

Abril | “Ninguna situación, por difícil que sea, es completamente desesperada. Claro que se puede desesperar, y ocurre muchas veces. Pero quien pueda mantenerse luchando probablemente encuentre algo en medio de toda esa adversidad que sea clave para que pueda salir adelante sin morir por dentro en el intento.”

Mayo | “…. Vipassana me enseñó a aceptar las experiencias de la vida como son, no como me gustaría que fueran. Algunas de mis resistencias internas murieron durante aquellos días silenciosos en Katmandú…”

Junio | Sólo los ojos cerrados en Katmandú pudieron ver lo que la razón jamás hubiera arriesgado a imaginar.

Julio | Las palabras tienen más significado cuando se las pronuncia después del silencio.

Agosto | Si el amor no te hace valiente, ¿entonces qué?

Septiembre | Cada pérdida me despertó un poco más.

Octubre | Quien sembrara en mí la confianza en mi propia capacidad de viajar sola por India, dijo en una oportunidad algo que me conmovió. Me hizo reflexionar sobre la importancia de viajar a la India o a cualquier otro país en desarrollo, explicando que la pobreza y las carencias que allí se vivían no eran un problema en sí mismo, tanto como una experiencia que podía despertar la consciencia humana. Que al mismo tiempo, valores humanos como la amistad y el amor se encontraban realzados; y que conocer todo eso del otro podía probar ser la mejor vía para el diálogo y la paz.

Noviembre | “… lo importante es que él aceptó el divorcio; lo demás es cuestión de tiempo. El tiempo es un factor que nunca está en nuestras manos, y lo único que resta es entregarse. Las personas llegan a nuestra vida, cumplen un papel y un buen día se alejan cuando su rol terminó. Lo más inteligente que podemos hacer es no ponerle más energía; no dilatar ese proceso. Tenés que entender que incluso cuando fuiste vos quien decidió terminar la relación, sigue siendo una forma de pérdida para vos. Es por eso que estás triste, C**., porque estás perdiendo a alguien a quién amaste alguna vez. Así que no te preocupes si te sentís sola, si estás comiendo mucho o durmiendo demasiado. Abrazá esta etapa de tu vida porque viene a enseñarte algo a través de la pérdida.”

Diciembre | “Te vas a sentir decepcionada. Por momentos vas a tener que dejar caminos que empezaste a recorrer, y vas a tener que recalcular sobre la marcha. Vas a llorar, vas a reír a carcajadas. Vas a transformarte durante el recorrido. Vas a aprender a mantenerte estable en medio de las fluctuaciones de la suerte. Vas a entender que el camino correcto no es el camino libre de adversidades, sino el camino que se construye a pesar de ellas.”  

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The sun rose in India… |

… and is slowly setting down in Buenos Aires. “India is nothing but the inner compromise we have assumed with ourselves”, reads the closing lines of a letter addressed to a friend of mine, written down during the sunset of the previous year. 

A collection of paragraphs is listed below, excerpts carefully chosen from my personal diary as well as from communications held with some of my friends. One scene of life selected per month to celebrate this inner compromise.

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January | Sometimes, a gaze filled with silent kindness can say what the most eloquent words fail to express. 

February | Kindness is the outer expression of the inner desire to do good to others. Sometimes, self-sacrifice is required, but if you are having dinner and you truly want to help the person sitting right next to you, you don’t need to cross the entire desert. 

March |“… I have not always been a free spirit as you say. I made myself this way. And in order to be free you must embrace your fears. This means that even if you are afraid you will do it, you will move on even if you need to shake at every step. Then your life will start resembling yourself.

April | No situation is entirely hopeless. Of course you can despair, and unfortunately, it does happen most of the time. But he who can keep fighting back may find a clue to overcome adversity without dying on the inside.

May | “… Vipassana taught me to embrace the experiences of life just as they are, not as I would like them to be. Some inner resistances died during those silent days in Kathmandu…”

June | Only with closed eyes you are able to see what the reasoning mind would not even dare to guess.

July | Words have more meaning when uttered after silence.

August  | If love doesn’t make you brave, what then?

September | Every lost woke me up a bit more.

October | He who sowed the seed of confidence in my own capacity to travel alone around India said something to me once that moved me deeply inside. He made me think about the importance of travelling around India or any other developing country, explaining that both poverty and their unfulfilled needs were not a problem in itself as much as they were a potential tool to awaken the human consciousness. That at the same time, human values such as friendship and love were also overexpressed, and that getting to know other people under this light could eventually prove to be the best way to dialogue and peace.

November | “…Listen, the important thing is that he agreed to divorce, the rest it’s a matter of time. Time is a factor that it’s never in our hands and we can do nothing but surrender. People come into our lives, play a role and then they just walk away when their part is done. The smartest thing we can do is not to add more energy to that, don’t make it longer. But you need to understand that even when you decided to break up with him, yet it’s a form of lost. That’s why you feel sad, because you are losing someone you loved. So don’t worry if you are feeling lonely, don’t worry if you are overeating or sleeping too much. Embrace this moment as it is because this time has come to teach you something through lost.”

December | “You will feel disappointed. At times, will have to quit a path you’ve already started walking and recalculate your route. You will cry, you will also laugh out loud. You will change along the road. You will learn to stay stable amidst the fluctuations of fortune. You will understand that the right path is not the one free from adversity, but the one you shall build in spite of it.”

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Cuando la almohada esté fría

La narración que sigue es de entera recreación onírica. Un día como hoy pero dos inviernos atrás, desperté en la mitad de la noche y como mejor pude transcribí al papel las líneas que siguen.

La historia que se comparte hoy forma parte de una serie de cuentos que comenzaron a publicarse cuando aún caminaba bajo las estrellas de India.

Cuando la almohada esté fría

Caía. Luchaba por aferrarse a algo, o alguien. Pero igual caía. Manos desconocidas se tendían en vano en su ayuda. Su propio sudor lo traicionaba haciendo resbaladizas sus manos. No pudo evitar pensar en toda su vida. O quizás no estaba pensando, y simplemente estaba siendo un testigo involuntario de lo que su vida había sido hasta ese momento. Había una explicación trascendente para ese sudor frío. Sus manos resbalaban por su culpa, porque habían sido resbalosas toda su vida a la hora de tender una mano amiga. Se dio cuenta de que era el final. Estaba furioso, pero su resignación fue más fuerte. Ya no luchó por aferrarse, y se entregó.

Entre la multitud de espectadores impotentes, había alguien poco convencional. Había tratado de ayudarlo, pero se le escurrió de entre las manos cuando creyó que lo tenía. La relatividad del tiempo se vuelve incuestionable cuando uno es capaz de contemplar toda su vida en un segundo, o cuando en un segundo alguien es capaz de comprender cómo una legión de causas se entrelazan desembocando en una consecuencia puntual. Para el hombre sería difícil rastrear el origen de este accidente; el intentar pensar en sus causas sería no sólo tedioso, sino también fragmentario.

Pero este Ser no era de la raza de los hombres, y las limitaciones de los hombres no corrían para él. En una dimensión que los físicos de hoy no aciertan en encontrar, este Ser intercedió por el hombre ante Dios. Treinta días, solicitó. Tan sólo treinta días para tratar de mostrarle a este individuo lo que el amor significa. ¿Cómo puede un hombre irse de este mundo peor de lo que entró? Consiguió entonces un acuerdo con Dios. En treinta días sonaría la segunda y esta vez definitiva hora, y antes de ese momento aquel hombre tendría que haber logrado comprender el significado del amor.

Pocas veces somos testigos de algo así. La humanidad quizás no sepa nada en verdad acerca de estos Seres. Tal vez por eso los cuentos populares estén repletos de personajes como los ángeles; pues aun ignorando su verdadera naturaleza, el hombre intuye que alguien vela por él.

Y eso sí es cierto. Quizás sea fragmentario, y quizás no sea sólo eso. Pero es cierto que mientras los hombres duermen, Ellos vigilan.

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“Despierta” – escuchó.

Al abrir los ojos vio que se encontraba en su casa. Respiraba agitadamente, bañado en sudor frío. Nunca había tenido un sueño tan vívido. Y si bien siempre había coqueteado con la idea de quitarse la vida, nunca, hasta ese momento, había considerado seriamente la posibilidad de su propia muerte. Trató de calmarse, pero ya no pudo conciliar el sueño.

Deseó que la mujer que amaba estuviera junto a él. Siempre la extrañaba cuando la almohada estaba fría. Pero ella representaba la disrupción del amor.

Todo terminó de forma abrupta e inverosímil, y le pareció más sano dejarla ir sin cuestionarse la debilidad de sus argumentos. A diferencia de otras veces, en lugar de correr tras ella optó por llamarse a silencio y esperar a que en algún momento ella recapacitara y buscara sincerarse. Pero en lugar de llamarlo para pedir perdón, lo llamó para seguir pronunciando palabras indolentes. ¿Qué lugar podía quedar para el afecto cuando el amor había exhalado su último aliento bajo el puño cerrado de su egoísmo? Ella había atentado contra el amor, y tenía que saberlo.

Detrás de la puerta, el Ángel escuchaba. Su protegido era descreído y desconfiado por naturaleza, pero de alguna manera conseguía creer que el otro era responsable no sólo de sus miserias, sino también de su cinismo. El Ángel cerró sus ojos, y desapareció.

Mientras tanto él se levantó de la cama y se dirigió a su estudio. Se sentó frente a la computadora y comenzó a escribir. El correo iba dirigido a ella con el objeto de desahogarse y descargar su impotencia. ¿Por qué ya no lo amaba? ¿Cómo podía ser tan indiferente al amor que había existido entre ellos? El cinismo y la aversión le dictaron líneas amargas y punzantes, que lastimaban incluso sus propios oídos al escribirse. Levantó la mirada, y se quedó mirando un punto fijo. La casa estaba fría. Llovía, y el vidrio comenzaba a empañarse. Vio un relámpago y se preparó para escuchar el trueno. El sonido estridente lo hizo parpadear, y en ese abrir y cerrar de ojos vio una figura reflejada sobre el vidrio, como un espectro parado detrás de él en la mitad de la noche. El sobresalto le hizo soltar un grito sordo, y a pesar de que le temblaba el pulso, volvió la mirada sobre la pantalla, y envió la misiva.

La epístola provocó un mar de lágrimas en los ojos que leyeron sus punzantes líneas. Sus oídos esperaban una respuesta, y su ansiedad se ahogó en la angustia del mutismo de ella. Esperó días. ¿O fueron semanas? Pero no hubo respuesta. Trató de olvidarla en el fondo de las botellas, en sábanas ajenas y en amigos que aconsejaban tan mal como acompañaban.

Y cada vez que regresaba a su cama, la almohada estaba fría. Entonces rompía a llorar como un niño. ¿Por qué ya no lo quería?

Tocaron a la puerta una mañana de domingo. La resaca lo forzó a quedarse en la cama, y el sonido del timbre se confundió entre sueños con sonidos de ambulancias y sirenas.

Estaba atardeciendo cuando finalmente despertó y encontró el papel debajo de la puerta.

La improvisada epístola leía:

Lamento que el espejo de tu corazón me refleje de una forma tan horrible. Lamento que no nos hayamos podido entender mejor. Ojalá el tiempo cierre un día las llagas que nos causamos sin darnos cuenta. Ojalá un día nos despertemos sin heridas. Te amé genuinamente, y amé genuinamente al hijo que no quisiste tener.

 El Ángel le sostenía la carta mientras la leía, y la tinta comenzaba a correrse con las lágrimas que caían. Entonces vio su vida como si fuera una película retrospectiva, y recordó detalles mínimos de situaciones que se había esforzado en olvidar. Y frente al Juez de su Consciencia sus lágrimas se volvieron amargas  por la impotencia. Quiso escribir líneas de perdón, pero el cansancio lo invadió y no pudo más que volver a hundirse entre sus sábanas.

La almohada estaba fría, y entendió que estaba fría por su propia responsabilidad. Cerró los ojos en serena aceptación. El Ángel lo tapó, y lo acompañó por un sendero de cálida luz, sumiéndolo en un sueño de belleza y amor.

En el paisaje que le recrearan encontró los ojos serenos de ella, y en el fondo de sus ojos escuchó el llanto de un niño. Un llanto que se parecía más a una risa.

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