Salto de fe

Hoy, durante mi práctica, escuché las palabras «take that leap of faith*» (da ese salto de fe) justo antes de saltar, curiosamente.

Y dichas en el momento justo, movieron mi práctica entera hacia el otro extremo del espectro de mis posibilidades.

Entendí en ese mismo instante que la práctica está hecha de las creencias que tenemos sobre nosotros mismos. Está hecha de las cosas que nos decimos, y de las cosas que otros nos dicen y nosotros compramos. Y según entiendo, las posibilidades que tenemos en la vida están atravesadas por estas mismas opiniones y creencias.

Si pensás que no podés, no podés.

Si pensás que podés, podés.

You are what you think – Ashtavakra Gita 1:11

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*Inspiration: Mark Robberds  – https://www.youtube.com/watch?v=xRGXORXGLwE

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Saltar otra vez

Salté de la cornisa de mis estructuras mentales con el mismo espíritu del Loco del Tarot de Marsella, en busca de un conocimiento que estaba lejos de casa.

Los que me querían me miraron con vértigo pero me tejieron una red, hecha de manos amigas, manos familiares y manos desconocidas que se volvieron amigas durante mi caída libre. Nunca perdí la fe de que no tocaría el piso. De que algo sucedería; algo del orden de lo mágico. Ha crecido adentro mío una especie de fe que es difícil de transmitir con palabras. Es como una suerte de entrega inocente.

El sol del año se pone en Buenos Aires, y la aurora del próximo anuncia un nuevo salto. Parada otra vez en el borde de la cornisa, ignoro si exista una red esta vez.

Sólo sé que en todo este trayecto me han crecido alas, y que el Universo me cuida la espalda.

Vientos de Cambio | Winds of Change

Un día como hoy, pero exactamente un año atrás, armaba mi mochila, dejaba mi departamento y escribía cartas de despedida. Neil Young sonaba de fondo, y yo me preparaba para cruzar océanos en busca de un corazón de oro. Por aquél entonces apenas intuía que era mi propio corazón el que estaba en el crisol.

A mi cabeza volvía una y otra vez un pasaje escrito por el Che en una misiva a su madre. La carta en cuestión, decía algo del estilo: “En qué momento dejé el razonamiento para tener algo así como una fe, no lo puedo decir, porque el camino fue bastante largo y con algunos retrocesos”.

Muchas preguntas quedaron sin respuesta para mí. Escuché todas mis dudas y miedos, pero intuía que una vida llena de posibilidades yacía detrás de mi comodidad, y de las convenciones sociales.

Y cuando uno es capaz de sentir esto con todo su ser, un día simplemente abre la puerta, y va a su encuentro.

***

A day like today but exactly one year ago, I was preparing my backpack, leaving my apartment, and writing farewell letters. Neil Young was playing in the background and I was getting ready to set out on a journey in search of a heart of gold. Back then, I could barely guess that my own heart was the one burning in the crucible.

When did I leave behind reasoning to rely on something like faith? I simply cannot tell. The path was too long and with quite a few detours(*). I was leaving behind the life I had built to jump into the unknown, and many questions remained unanswered. I heard all my doubts, all my fears, but deep inside I knew there was a life full of possibilities, lying beyond my comfort zone and social conventions.

And when you can feel this with all your being, one day you simply open the door, and go for it.

(Translated by Marian Vilariño – Reviewed by Friederike Möhres)

(*)Che Guevara. Letter to her mother.